El gobierno argentino formalizó su adhesión a la coalición internacional impulsada por Estados Unidos para garantizar el suministro de los recursos que hacen posible la inteligencia artificial. El país ingresa como proveedor de minerales críticos en un esquema que ya suma 24 naciones y un fondo de asistencia de 250 millones de dólares.
El 25 de junio, el embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford, suscribió el Joint Statement on AI Opportunity Partnership en el Instituto de la Paz de Washington DC, durante una cumbre de dos días conducida por Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos y principal arquitecto de la iniciativa. Con esa firma, Argentina se incorporó formalmente a Pax Silica, la coalición global liderada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para asegurar las cadenas de suministro de la inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas.
El canciller Pablo Quirno adelantó el anuncio desde su cuenta de X: «La Argentina se consolidará como proveedor confiable de minerales críticos y recursos estratégicos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial y actor relevante en materia tecnológica.»
Qué es Pax Silica y por qué importa
Pax Silica fue lanzada formalmente en diciembre de 2025. Su nombre combina los términos latinos para «paz» y «sílice» -el mineral precursor del silicio, base de los semiconductores que alimentan tanto los chips de computadoras como los sistemas de inteligencia artificial-. La elección no es casual: nombrar a la coalición en torno al material fundacional de la electrónica subraya que la disputa tecnológica del siglo XXI se libra, antes que en el software, en el acceso a los insumos físicos que lo hacen posible.
La iniciativa nació en un contexto de creciente tensión geopolítica por el control de esos recursos. La cadena de suministro de la IA depende de una serie de eslabones críticos: minerales extraídos en distintos puntos del planeta, procesados en otros, convertidos en semiconductores en un puñado de países y finalmente ensamblados en centros de datos que demandan cantidades masivas de energía. Cualquier interrupción en uno de esos eslabones puede tener efectos globales. Pax Silica busca coordinar a países «confiables» —alineados con los valores democráticos occidentales, en términos de la coalición— para que esa cadena no quede expuesta a controles unilaterales, particularmente los de China.
La coalición abarca toda la secuencia productiva: desde la extracción de minerales críticos y la generación de energía, pasando por la fabricación de semiconductores, hasta la manufactura avanzada y la infraestructura de centros de datos. Con la incorporación simultánea de Argentina, Chile, Países Bajos, Alemania y Grecia en esta cumbre, la coalición alcanza los 24 miembros.
El rol de Argentina: dónde entra el país en la cadena
La posición de Argentina dentro de Pax Silica está definida por su dotación de recursos naturales, no por su capacidad de manufactura tecnológica. El país ingresa como proveedor de litio, cobre, uranio y plata —insumos esenciales para la fabricación de chips, baterías y componentes de sistemas de IA—, mientras la producción de semiconductores y componentes de mayor valor agregado queda en manos de los socios asiáticos y europeos.
Este encuadre es coherente con el perfil productivo del país y con la estrategia del gobierno nacional. La adhesión a Pax Silica es, en buena medida, continuación del acuerdo de minerales críticos firmado con Estados Unidos en febrero de 2025. Del lado argentino, el RIGI minero -el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones- acumula 19 proyectos aprobados por más de 32.200 millones de dólares.
La declaración conjunta firmada por Oxenford establece que los países miembro se comprometen a profundizar la cooperación en investigación y desarrollo para ampliar la infraestructura energética, fortalecer la producción de minerales críticos, acelerar el desarrollo de semiconductores confiables y movilizar al sector privado para impulsar nuevos centros de datos y modelos de IA. La nota oficial de la embajada argentina indica que la adhesión apuesta a «una regulación pro-innovación, que impulse la inversión y dé lugar a emprendedores, startups, trabajadores y comunidades para desarrollar y escalar ecosistemas de IA seguros y confiables.»
El Pax Silica Fund y el esquema de asistencia
La coalición no se limita a compromisos políticos. Cuenta con un Pax Silica Fund de 250 millones de dólares destinado a financiar proyectos de extracción y procesamiento de minerales críticos e infraestructura en los países miembro. Se trata de un mecanismo de asistencia concreta que busca acelerar la incorporación de nuevos proveedores a la cadena global y reducir la dependencia de fuentes únicas de suministro.
La perspectiva latinoamericana
La adhesión argentina es parte de un movimiento más amplio en la región. Chile, otro de los grandes productores mundiales de litio y cobre, también se incorporó en esta misma cumbre. Ambos países concentran reservas que son centrales para la manufactura de baterías y componentes electrónicos, lo que convierte a América del Sur en un territorio de creciente relevancia estratégica dentro de la economía de la IA.
Para la región, el desafío no es solo participar en estas cadenas como proveedores de materia prima, sino encontrar mecanismos para capturar más valor en los eslabones intermedios: procesamiento, refinación y, eventualmente, manufactura de componentes. La membresía en Pax Silica puede ser un punto de entrada, pero la apuesta de largo plazo pasa por avanzar hacia sectores de mayor valor agregado dentro de la misma cadena que hoy se integra desde el primer eslabón.
