La Provincia formalizó mediante resolución ministerial un nuevo organismo destinado a coordinar empresas tecnológicas, universidades, municipios y organismos científicos bajo una agenda común. El objetivo es pasar de los incentivos fiscales aislados a la construcción de un ecosistema de innovación con respaldo institucional.
La provincia de Buenos Aires dio un paso institucional relevante para el sector tecnológico: formalizó la creación del Consejo Provincial de la Economía del Conocimiento (COPEC), un organismo que buscará articular políticas para uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina: software, servicios profesionales, biotecnología, industria audiovisual, inteligencia artificial y actividades basadas en innovación. La medida fue oficializada por el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense mediante la Resolución 148/2026, publicada en el Boletín Oficial. Al frente del nuevo espacio fue designado Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar y ex secretario de Economía del Conocimiento de la Nación durante la gestión de Sergio Massa en el Ministerio de Economía.
Qué es el COPEC y para qué sirve
El COPEC no es una agencia ejecutora sino un espacio de coordinación político-técnica. Funcionará dentro del Ministerio de Producción bonaerense y tendrá como objetivo coordinar al sector privado, universidades, polos tecnológicos, municipios y organismos científicos para diseñar políticas públicas vinculadas a la economía del conocimiento.
Sus funciones concretas abarcan cinco ejes: asesorar al Ejecutivo provincial; elaborar diagnósticos e informes estratégicos; impulsar la vinculación tecnológica entre actores del ecosistema; coordinar acciones con municipios y clusters productivos; y fortalecer la inserción nacional e internacional del sector.
En la práctica, el organismo actúa como un articulador entre actores que históricamente trabajaron de manera fragmentada: grandes empresas tecnológicas, pymes de software, centros de I+D universitarios, parques tecnológicos y gobiernos locales que buscan desarrollar sus propios polos de innovación. La resolución reconoce explícitamente que la economía del conocimiento tiene «alto potencial» para aumentar la productividad y generar empleo calificado en Buenos Aires.
El contexto: ecosistema bajo presión
La creación del COPEC llega en un momento de mayor complejidad para el sector TIC argentino. Mientras las exportaciones de servicios basados en conocimiento siguen siendo una de las principales fuentes de divisas del país, muchas empresas atraviesan un escenario más complejo que el de los años de auge del trabajo remoto global: menor ritmo de contratación internacional, presión cambiaria, ajuste de inversiones y competencia regional creciente.
Frente a ese cuadro, la Provincia apuesta por una lógica distinta: menos incentivo aislado y más construcción de ecosistema. Buenos Aires ya había adherido al régimen nacional de Economía del Conocimiento —que otorga beneficios fiscales a empresas del sector— y creado el Nodo de Economía del Conocimiento (NECo), un programa de asistencia y vinculación para empresas bonaerenses. El COPEC busca sumar una capa institucional por encima de esas herramientas, con capacidad de generar agenda estratégica de mediano y largo plazo.
Por qué importa la escala bonaerense
Buenos Aires no es un territorio periférico en el mapa tecnológico latinoamericano. Concentra buena parte de las universidades, empresas tecnológicas y recursos humanos especializados del país, pero también convive con fuertes desigualdades territoriales y dificultades para convertir innovación en desarrollo productivo sostenido.
Esa brecha entre capacidad instalada y desarrollo efectivo es precisamente el problema que el COPEC intenta atacar. Un organismo de coordinación como este tiene potencial para reducir la fragmentación del ecosistema: que un municipio del interior bonaerense pueda conectarse con una universidad tecnológica metropolitana y con una empresa que necesita talento local es, en teoría, exactamente el tipo de articulación que el consejo debería facilitar.
Para el resto de América Latina, la experiencia es relevante: varias provincias y estados de la región enfrentan el mismo desafío de pasar de la política de incentivos -rebaja de impuestos, zonas francas tecnológicas- a la política de ecosistema, que requiere coordinación institucional sostenida en el tiempo.
El perfil del conductor y los desafíos por delante
La elección de Ariel Sujarchuk para presidir el COPEC no es casual. El intendente de Escobar viene construyendo un perfil vinculado a innovación, educación y transformación digital, y fue secretario de Economía del Conocimiento de la Nación entre agosto de 2022 y abril de 2023. Su trayectoria lo ubica como un interlocutor con credibilidad tanto en el sector privado como en el ámbito académico.
El desafío real del nuevo organismo, sin embargo, no estará en la elaboración de diagnósticos —el sector tecnológico argentino tiene documentación técnica de sobra sobre sus problemas estructurales— sino en la capacidad de transformar esos diagnósticos en políticas concretas que trasciendan el anuncio inicial.
Si el COPEC logra mantener una agenda operativa más allá de su lanzamiento, podría convertirse en un instrumento útil para atraer inversiones, acelerar la formación de talento digital y generar oportunidades para las pymes y startups bonaerenses que hoy operan en condiciones de fragmentación. Si no, quedará como un consejo más en el largo inventario de organismos de coordinación que el Estado argentino crea y luego deja languidecer.
