Más de la mitad de los usuarios activos de ChatGPT ya interactúa en un idioma distinto al inglés, y el español lidera ese crecimiento. Datos de OpenAI, la CEPAL y consultoras internacionales confirman que América Latina es hoy uno de los mercados de inteligencia artificial de mayor expansión en el mundo, con implicancias que van desde el entrenamiento de los modelos hasta las perspectivas de productividad regional. 

Durante años, el inglés fue el idioma dominante para interactuar con herramientas de inteligencia artificial. Eso ya cambió. Según datos del reporte Cómo se ha expandido el uso de ChatGPT, elaborado por OpenAI Signals, los usuarios que conversan principalmente en idiomas distintos al inglés representan más del 50% de las cuentas activas de la plataforma. Entre esas lenguas, el español ocupa el primer lugar, seguido por el portugués y el árabe.

El dato no es solo una estadística de adopción. Tiene consecuencias técnicas, económicas y geopolíticas para una región que históricamente consumió tecnología producida en otro idioma y con otra cultura como referencia.

Por qué el español mejoró los modelos de IA

La expansión del español en ChatGPT no responde únicamente a una mayor base de usuarios. También tiene efectos sobre la calidad de los modelos.

Una investigación realizada en 2025 por la Universidad de Maryland y Microsoft evaluó seis modelos de inteligencia artificial usando exactamente las mismas instrucciones traducidas a 26 idiomas. Los resultados cuestionaron una creencia instalada en la industria: el inglés ni siquiera resultó el idioma más efectivo para comunicarse con estos sistemas. El polaco obtuvo el mejor desempeño con un 88% de efectividad, seguido por el francés (87%), el italiano (86%) y el español (85%). El inglés quedó en el sexto lugar, con un 83,9%.

La explicación técnica es que la calidad de las respuestas de un modelo de lenguaje no depende únicamente del idioma más representado en internet, sino del volumen, diversidad y calidad de los datos con los que fue entrenado y continúa aprendiendo mediante el uso. Cada conversación en español, según la política de privacidad de OpenAI, puede utilizarse por defecto para mejorar los modelos -salvo que el usuario configure la opción para excluir sus datos-, lo que convierte a América Latina en una fuente activa y creciente de retroalimentación para el desarrollo de la IA.

América Latina escala posiciones en el ranking global

El primer trimestre de 2026 reflejó ese crecimiento con datos concretos. República Dominicana, Haití, México y Brasil ingresaron entre los diez países que más posiciones escalaron en el ranking mundial de mensajes enviados por habitante mediante ChatGPT. Costa Rica también figura entre los mercados con mayor crecimiento relativo.

La consultora Omdia señala que el 76% de los usuarios digitales de Brasil y el 70% de los mexicanos ya utilizan ChatGPT u otra herramienta de IA generativa, porcentajes superiores al promedio mundial del 66%. Un estudio de Ipsos para Google, titulado Our Life with AI, indica que el 66% de los mexicanos utiliza aplicaciones basadas en inteligencia artificial, también por encima del promedio global del 62%.

El Observatorio de Desarrollo Digital de la CEPAL aporta otra dimensión: América Latina y el Caribe concentran el 14% del tráfico mundial hacia soluciones de inteligencia artificial, pese a representar apenas el 11% de los usuarios globales de internet. El exceso de peso relativo indica una adopción más intensa que el promedio. Ese tráfico se concentra en seis países -Brasil, México, Colombia, Perú, Argentina y Chile- que explican el 86% de toda la actividad regional vinculada a plataformas de IA.

El desequilibrio que persiste: el español en los datos de entrenamiento

El crecimiento de los usuarios hispanohablantes no se refleja aún en los datos con los que se entrenan los grandes modelos de lenguaje. Los desarrolladores de Latam-GPT -el modelo abierto presentado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) en febrero de 2026- estiman que el español representa apenas el 4% del corpus de preentrenamiento que utilizan los principales modelos comerciales sobre repositorios abiertos como Common Crawl. El portugués aporta apenas otro 2%, una cifra reducida si se considera que América Latina concentra cerca del 8% de la población mundial.

Esta brecha explica por qué iniciativas como Latam-GPT buscan aumentar la presencia del conocimiento producido en la región dentro de los sistemas de IA, y por qué el crecimiento del uso cotidiano de ChatGPT en español -que alimenta los modelos mediante el uso real- tiene un valor que va más allá del mercado.

El potencial económico que justifica la atención

Detrás de estos números hay una lectura de impacto económico que las instituciones multilaterales ya cuantificaron. Un informe conjunto de McKinsey y el Foro Económico Mundial estima que la inteligencia artificial podría incrementar la productividad de América Latina entre un 1,9% y un 2,3% anual. La cifra parece modesta hasta que se la compara con el punto de partida: la productividad de la región creció apenas un 0,4% anual durante los últimos 25 años, con retrocesos en varios períodos de la última década.

Ese diferencial convierte a la IA en una palanca de transformación estructural con un potencial desproporcionado para la región respecto a economías que ya operan con altos niveles de productividad.

El crecimiento también llega donde más se necesita

Un dato adicional que marca la tendencia es el origen geográfico del nuevo crecimiento. Según OpenAI Signals, desde julio de 2023 los países con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH) registran las tasas de crecimiento más aceleradas en el uso de ChatGPT, impulsadas en gran parte por la disponibilidad de versiones gratuitas y planes de bajo costo.

Es decir, la expansión del español en la IA no está siendo impulsada solo por las clases medias urbanas de las grandes ciudades latinoamericanas, sino también por usuarios en contextos de menor desarrollo relativo que encuentran en estas herramientas un recurso de acceso hasta hace poco impensado. El futuro de la inteligencia artificial, en ese sentido, ya no se escribe solo en inglés y América Latina está contribuyendo a redefinirlo.