El gigante azteca logró extender su concesión por 30 años más. Entre el despliegue de fibra óptica y el eterno debate por la TV paga, la renovación marca un antes y un después para el mercado de telecomunicaciones más grande de habla hispana.

En el mundo de las telcos, 30 años son una eternidad. Imaginen que hace tres décadas todavía rebobinábamos casetes con una birome y hoy discutimos latencia en 5G y redes neuronales. En ese contexto de vértigo tecnológico, la noticia que llega desde México no es menor: el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) oficializó la renovación de la concesión de Telmex hasta el año 2056.

La firma de Carlos Slim, que viene siendo el actor dominante (y por ende, el más regulado) del mercado mexicano, se asegura así tres décadas más de aire para operar. Pero ojo, que esto no es un cheque en blanco ni un «seguimos como si nada». La renovación llega en un momento donde la convergencia digital y la competencia con gigantes como AT&T y Telefónica exigen una hoja de ruta mucho más agresiva.

¿Por qué nos importa esto en el Cono Sur?

Principalmente, porque lo que pasa en México suele ser el espejo de las batallas regulatorias que tarde o temprano aterrizan en la región. La gran incógnita ahora es si esta prórroga vendrá acompañada de la tan ansiada —y postergada— licencia para que Telmex pueda ofrecer TV paga.

Hasta hoy, el grupo tiene prohibido dar servicios de televisión en su mercado local para evitar un monopolio absoluto, una restricción que Slim viene queriendo derribar hace años al ritmo de la fibra óptica. Si el IFT cede en este punto en los próximos meses, estaríamos ante el nacimiento de un «cuádruple play» recargado que obligaría a reconfigurar todas las estrategias comerciales del sector.

Inversión y «fierros»

La letra chica del acuerdo apunta a compromisos de cobertura en zonas desatendidas y una actualización constante de la infraestructura. Para Telmex, el desafío es migrar definitivamente su base de usuarios de cobre a fibra óptica de punta a punta, en un mercado donde la demanda de datos no tiene techo.

Para los analistas TIC, esta movida es una señal de estabilidad jurídica. En una región donde las reglas de juego a veces cambian con el humor del gobierno de turno, que México garantice un horizonte de 30 años para un operador —con todas las exigencias que eso implica— es un mensaje de previsibilidad que el sector privado suele celebrar, más allá de las peleas por la participación de mercado.

Lo que viene

Con la concesión en el bolsillo hasta mediados de siglo, la pelota queda ahora del lado de la innovación. ¿Veremos un Telmex más volcado a soluciones de Inteligencia Artificial y Smart Cities? ¿Se mantendrá el status quo regulatorio? Lo cierto es que, mientras en Argentina se discute la implementación de bandas y el fomento a la inversión, el «Titán del Norte» ya tiene asegurado su lugar en la mesa hasta que el 5G sea apenas un recuerdo nostálgico.