Al estilo Marshall MacLuhan, el CEO de Meta vaticina que los celulares seguirán el camino de las computadoras de escritorio: no desaparecerán, pero dejarán de ser nuestro dispositivo principal. La clave: la convergencia de IA y hardware «invisible».
El smartphone ha sido el centro de gravedad de la vida digital durante décadas. Sin embargo, para Mark Zuckerberg este reinado tiene fecha de vencimiento. El fundador de Facebook, WhatsApp y líder de Meta sostiene que estamos en el umbral de una transición tecnológica similar a la que vivimos con el paso de la PC al móvil.
En este nuevo ecosistema, parafraseando las ideas de Marshall MacLuhan, las gafas inteligentes con Realidad Aumentada (AR) no serán un accesorio, sino el reemplazo definitivo del teléfono en el bolsillo.
La superación de la «pantalla pequeña»
El argumento central de Zuckerberg se basa en la fricción. Actualmente, para interactuar con el mundo digital, debemos extraer un objeto físico, desbloquearlo y fijar la vista en una pantalla que nos desconecta del entorno.
Las gafas de AR, como el prototipo Orion recientemente presentado, proponen una computación ambiental. Al superponer hologramas y datos directamente sobre nuestro campo visual, la tecnología se vuelve «transparente». Zuckerberg explica que la capacidad de recibir notificaciones, indicaciones de GPS o realizar videollamadas con avatares fotorrealistas sin usar las manos, ofrece una ventaja competitiva en términos de usabilidad que el celular no puede igualar.
El rol de la Inteligencia Artificial
Para el ecosistema TIC, la verdadera revolución no es solo el cristal de la gafa, sino lo que corre por detrás. Zuckerberg confía en que la Inteligencia Artificial (IA) será el sistema operativo de estas gafas.
Interacción multimodal: Ya no escribiremos en teclados táctiles; nos comunicaremos mediante la voz, el seguimiento ocular y gestos neuronales (a través de pulseras de electromiografía).
Contexto en tiempo real: La IA «verá» lo que nosotros vemos. Si estamos frente a un monumento o un motor averiado, las gafas nos darán información técnica al instante sin que tengamos que buscarla en una app.
¿Un reemplazo gradual o disruptivo?
En el mercado argentino, donde la adopción de hardware de alta gama suele estar supeditada a los costos de importación, esta transición se observa con cautela. No obstante, la visión de Meta es clara: así como hoy usamos la computadora solo para tareas específicas de trabajo, el celular quedará relegado a funciones secundarias.
El desafío para las empresas de telecomunicaciones y desarrolladores locales será adaptar sus infraestructuras a dispositivos que demandarán baja latencia y un procesamiento de datos masivo en la nube. Según Zuckerberg, para finales de esta década, salir de casa sin las gafas será tan impensado como hoy lo es salir sin el celular.























