Aunque lograron penetrar sistemas, la sofisticada intrusión no interrumpió servicios esenciales ni comprometió información personal de los usuarios.

El gobierno de Singapur confirmó el pasado lunes 10 de febrero que el grupo de ciberespionaje UNC3886, vinculado a China, atacó durante al menos 8 meses a cuatro de sus principales empresas de telecomunicaciones.

Según las autoridades singapurenses, los atacantes obtuvieron «acceso limitado a sistemas críticos», aunque las investigaciones preliminares indican que no lograron interrumpir los servicios de telecomunicaciones ni acceder a datos personales de clientes. Esta precisión por parte del gobierno busca tranquilizar tanto a empresas como a consumidores que dependen de la infraestructura digital del país.

El grupo UNC3886 fue conocido por realizar operaciones de ciberespionaje y por utilizar herramientas avanzadas, como rootkits, para mantener el acceso a los sistemas atacados.

El gobierno de Singapur aseguró que está tomando las iniciativas necesarias para fortalecer la seguridad de sus infraestructuras críticas y prevenir futuros incidentes de esta naturaleza.

No obstante, las empresas no proporcionaron detalles específicos sobre las medidas correctivas implementadas tras los ataques de UNC3886 ni sobre el cronograma exacto de detección y respuesta al incidente.