lunes 11 de marzo de 2019

China establece un sistema de puntaje para la población basado en sus consumos de internet

Por ahora alcanza al 6% de la población, pero hacia 2020 se espera que llegue a los 1.386 millones de chinos. Se trata de un puntaje basado en las conductas de las personas y que genera premios y castigos.

¿Se niega usted a hacer el servicio militar? El estado le quita el privilegio de una buena educación superior y su nombre va a una lista negra para que las mejores empresas no lo contraten.

¿Frena usted en cada cruce peatonal y nunca arroja basura desde su automóvil? Mejora la exhibición de su perfil en Baihe, la aplicación de citas¿Pasea usted a su perro sin correa? O algo menos controlable: ¿arma su perro escándalo en una plaza? Se arriesga usted a que que el estado se lleve su mascota.

El Sistema de Crédito Social (SCS) que China comenzó a probar en una docena de ciudades (un 6% de su población), y que espera que alcance a sus 1.386 billones de ciudadanos en 2020, establece un puntaje para cada persona. Según sea alto o bajo, y según oscile, ese número determina aspectos íntimos de la vida privada —como el acceso a descuentos para los servicios públicos o la negativa a inscribir a un hijo en una escuela de calidad—, con la forma de un mecanismo de premios y castigos.

No pagar las cuentas a tiempo, pasarse el día en las redes sociales, llamar a la escuela para decir que hay una bomba, viajar sin boleto en el tren, graffitar paredes, usar el celular mientras se maneja o escuchar música a alto volumen son otras de las fechorías que hacen bajar el puntaje. Del mismo modo, tener un familiar o un amigo con bajo puntaje, o que comete alguna acción negativa, también afecta el número con que se valora a alguien.

Compilar “vastas cantidades de información personal” para calcular el puntaje no es difícil en China, dada la confianza “casi universal” de los ciudadanos en “servicios móviles como WeChat, en los cuales la actividad en las redes, el chateo, las evaluaciones de los consumidores, las transferencias de dinero y tareas cotidianas como solicitar un taxi o una entrega a domicilio de comida se realizan mediante una sola aplicación“, describieron los autores.

“En el proceso, los usuarios revelan una asombrosa cantidad de cosas sobre ellos: sus conversaciones, sus amigos, sus listas de lecturas, sus viajes, sus hábitos de gastos, etcétera. Estos fragmentos de datos pueden formar la base de juicios morales veloces”.

Por ejemplo, comprar muchos video juegos —les explicó una fuente— “puede sugerir ociosidad, y bajar el puntaje de una persona“. Comprar muchos pañales indicaría que alguien acaba de ser madre o padre, y eso es “una fuerte indicación de valor social”.

Fuente: Ifobae