Olga Cavalli sobre la brecha digital de género: “Hay que pasar de lo declarativo a la acción”

Olga Cavalli sobre la brecha digital de género: “Hay que pasar de lo declarativo a la acción”

La Unión Internacional de Comunicaciones (UIT) como agencia especializada en telecomunicaciones y tics de la Organización de las Naciones Unidas ha declarado el cuarto jueves del mes de abril de cada año el “Día Internacional de las Niñas en las TIC”. Esta celebración tiene como objetivo principal inspirar el futuro de las jóvenes mujeres y chicas a través de las TIC para su empoderamiento y mejora personal.

Revista Fibra dialogó sobre el tema con la ingeniera Olga Cavalli, asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores en gobernanza de Internet y tecnologías de la información y la comunicación y representante de Argentina en el Comité Asesor de Gobierno (GAC, por sus siglas en inglés) de la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN, por sus siglas en inglés).


F:¿Cómo ves a nivel mundial la cuestión de género en el sector de las tics?

OC: La brecha digital de género varía mucho de país en país. Hay países en donde la mujer no tiene tanto acceso a la educación y al trabajo como en Occidente y en esos lugares la brecha es aún más grande. En general, esta brecha tiene que ver con la misma brecha laboral, hay un mayor acceso de los hombres profesionales que de las mujeres profesionales.

Todas las acciones de concientización que se realizan son efectivas pero este tema se relaciona con la brecha de género general, no es una cosa diferente. Hay menos mujeres profesionales, hay menos mujeres que acceden a Internet y hay menos mujeres que desarrollan carreras tecnológicas.

Por mi parte, en los eventos que organizo hago grandes esfuerzos para que el balance sea siempre de un 50 y 50. Para mi no hay otro balance posible. En la Escuela del Sur de Gobernanza de Internet damos becas a todos los participantes y, a rajatabla, es un 50 y 50, fue una regla que se impuso desde el día cero.

Igualmente se plantea otro problema. Siempre tratamos de tener actividades, programas y paneles balanceados y ahí se da el inconveniente que, en general, las empresas envían representantes hombres. Reconozco que es difícil porque a veces no encontrás tanto balance de expertos. Me parece que el desafío está en que en cada cosa que uno hace hay que tenerlo presente. Creo que en general, en los últimos tiempos hemos perdido un poco la conciencia de esto.

F: Es una situación difícil porque hay un estereotipo muy fuerte de que las carreras tecnológicas generalmente son carreras masculinas.

OC: Es un problema serio porque tiene que ver con la sociedad. Tiene que ver con la educación en la casa, con los roles… son cosas muy “de la familia”. Yo tuve la suerte de poder elegir estudiar ingeniería y que mi familia me apoye. Esto no ocurre en todas las familias. Son estereotipos que vos ves desde la infancia, cosas que incluso ves en las publicidades. Desde chico te van incentivando a que las carreras relacionadas a lo tecnológico son carreras para hombres.

Sin embargo, creo hay un mensaje que no se da y es que hay una oportunidad laboral para las mujeres en la formación en programación y en informática. Hay mucha demanda de mano de obra en el sector y son trabajos bien pagos que se pueden desarrollar en cualquier país. Este mensaje no lo vemos por ningún lado.

F: A su vez, las mujeres al no estar familiarizadas y no conocer este tipo de carreras no las eligen.

OC: Tendría que haber un espacio de mentoría en las escuelas secundarias, en los CBC o al comienzo de la universidad. Pero este mensaje no se da. Además, la independencia económica, “ganar bien” tiene que ver con cosas que después te liberan. Si en tu casa estás mal y no tenés independencia económica es un problema. Ahora si tenés un trabajo que te permite tener independencia, te vas. Esto sucede en todos los niveles sociales. Cuando la mujer tiene desarrollada su carrera y tiene autonomía económica, tiene libertad de elegir de qué manera quiere vivir. Esto te permite encontrar otra forma de resolver tus problemas, de no tener que estar sometida a una situación que puede ser perjudicial.

F: ¿Qué pensás que se podría hacer para comenzar a revertir esta situación?

OC: Es necesario que se empiece a generar conciencia desde quienes tienen la posibilidad de organizar cursos, clases, eventos, seminarios. Pasar de lo declarativo a la acción… porque todo el mundo dice pero realmente cuando llega el momento, ¿las mujeres tienen la mismas posibilidades que los hombres? Cuando llega el momento la gente duda y va por lo seguro. Siempre convocan a la misma gente. Me parece que ahí es donde tenemos que evolucionar un poco.

En algunos países hay toda una nueva vertiente de contratar a mujeres en posiciones de mandos medios. Pero acá no lo he visto mucho. ¿Cuántas mujeres hay en la junta directiva de muchas organizaciones de tecnología o de las empresas? Casi no hay. ¿Por qué siempre son los mismos?

F: ¿Qué medidas concretas se podrían tomar?

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OC: Creo que hay que promover a que se pongan cuotas. Que haya mitad y mitad. El tema es que después te dicen lo siguiente: ¿y si entran mujeres que no son buenas? A lo que digo “claro, porque todos los hombres que trabajan en el mundo son buenos”. Por supuesto que va a haber mujeres que no sean buenas en su trabajo como hay hombres que tampoco lo son. Es como que la discriminación positiva necesariamente te tiene que generar alguien brillante. Y no. Creo que lo de las cuotas en las organizaciones y empresas es necesario.

También hay otro tema importante y es que las mujeres no se presentan porque creen que no las van a elegir. Si no nos presentamos nunca nos van a elegir. Lo entiendo porque es frustrante cuando a una la rechazan por la razón que sea, por ser mujer, por ser de Latinoamérica o por no tener las capacidades necesarias. Pero se presentan muy pocas mujeres y esto acrecienta el problema.

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