El creador de Facebook e Instagram apuesta por la «superinteligencia» para delegar su liderazgo. Se trata de un avatar 3D fotorrealista capaz de imitar sus gestos, voz y criterios de decisión frente a sus empleados.

En lo que configura un paso definitivo hacia la digitalización total de la gestión corporativa, Meta inició el desarrollo de un clon de inteligencia artificial de Mark Zuckerberg. O sea, el dueño de la empresa se está haciendo clonar por su propia empresa para que lo reemplace en la dirección de la misma firma. 

El proyecto, que se gesta dentro del laboratorio de superinteligencia de la empresa, busca crear un «gemelo digital» con capacidades avanzadas para representar al CEO en interacciones internas y procesos de toma de decisiones.

Hiperrealismo y «Zuckerborg» 2.0

A diferencia de los chatbots convencionales, este nuevo modelo está siendo entrenado específicamente con manierismos, tonos de voz e inflexiones reales del magnate. El objetivo es que los empleados de Meta puedan interactuar con una figura 3D fotorrealista que no solo luzca como Zuckerberg, sino que responda basándose en su visión estratégica y declaraciones públicas previas.

Según informes internos, el propio Zuckerberg participa activamente en el entrenamiento de su versión digital, validando las respuestas del sistema para asegurar que la IA actúe como un «comunicador y decisor» de confianza dentro de la estructura de la compañía.

El futuro del liderazgo ejecutivo

La iniciativa de Meta no es un caso aislado, sino la punta de lanza de una tendencia que busca digitalizar a los líderes de alto nivel. El uso de este clon permitiría:

  • Escalabilidad: Estar «presente» en múltiples reuniones o consultas de empleados de forma simultánea.
  • Eficiencia: Delegar tareas de feedback y comunicación corporativa rutinaria.
  • Verticalidad: Asegurar que la visión del fundador se mantenga intacta en cada nivel de la organización mediante un modelo de lenguaje propio.

Aunque la propuesta genera escepticismo —y reaviva las bromas sobre la personalidad robótica del empresario—, marca un hito en la industria TIC: el momento en que el capital humano más valioso de una empresa, su fundador, comienza a ser reemplazado por un algoritmo de propósito específico. Con esta movida, el «dueño de WhatsApp» deja claro que, para él, el futuro del trabajo no solo es remoto, sino virtualmente automatizado.